Autonomía financiera: fragilidades y movilidades de clase

En la naturaleza no villanizamos una secuoya por tomar mucho espacio, por tomar mucha agua, porque la naturaleza reconoce que también proveen sombra y hogar para algunos animales. Tampoco existe un orden natural en el que miramos a los dientes de león o flores como insignificantes, porque también tienen algo que ofrecer. — Angelica Ross.

Con la creciente hipervisibilidad de asuntos trans expandiéndose en el ojo público, la relacionalidad con estas corporalidades oscila dicotómicamente entre relaciones de fascinación y disgusto: el continuum del genocidio trans, o el valor extractivo1 que genera. En el marco de este patrón de poder sobre las narrativas, quizás los ejemplos más ampliamente diseminados en loop han sido las figuras de Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera, las transactivistas pioneras del movimiento STAR2, que se han tornado icónicas: sus rostros se comparten con aceleración en redes sociales durante todo el mes del orgullo. Muchas personas enuncian cómo, sin sus luchas, sin aquel ladrillo, hoy quienes se autoperciben en el espectro LGTB “no tendríamos derechos”.

Por un lado, es notable la insuficiencia con la cual los procesos de Stonewall pueden describir con precisión las trayectorias en territorios del Sur Global. De manera compulsiva se ha tomado la genealogía estadounidense como eje en torno a la apropiación de injurias y procesos de reconocimiento en Abya Yala.3 Al mismo tiempo, en tanto las conversaciones de Stonewall han abierto campos para el relevo de memoria emancipatoria en generaciones recientes, acontecen dos cuestiones. Por un lado, se torna más evidente para corporalidades hegemónicas la comprensión intelectual del patrón de subalternización y precarización global que opera en corporalidades género-disidentes. Pero, sin embargo, permanece la práctica de inversión política de retener a personas trans en narrativas circulares de dolor, reforzándolas, sin poder pensar en otras futuridades.4

Es paradójico ver cómo, quienes más han luchado en estas instancias, han sido al mismo tiempo más desfavorecides en estos procesos. La figura de Marsha, en especial, ha sido fundacional en la mitologización. Pensemos, a partir de Jules-Gill Peterson,5 en todas aquellas personas y artistas trans que en vida no han sido acogides, y que han tenido que sangrar por un trabajo, mientras que su reconocimiento solamente llega una vez que trascienden sus temporalidades encarnadas.

Jules argumenta que el problema no está relacionado con la marginación de las personas trans racializadas en el mes internacional del orgullo, sino con una lógica circular que se enfoca en idealizar el dolor y la narrativa de tragedia con el triunfo post-mortem.6 Un “triunfo” que opera a favor de quienes son más “asimilables”. En múltiples escenarios geopolíticos estos procesos de “recuperación de memoria” han sido iniciativas generadas por un marco progresista neoliberal que, ante la creciente humanización de corporalidades LGBT asimilables en marcos de referencialidad cisblancos, ha creado una cultura corporativa que anualmente en junio satura con slogans de diversidad, pero que se desvanece al culminar el mes, y luego apaga sus colores vibrantes.

Fragilidades

La primera vez que leí sobre fragilidad de clase, fue en las historias de KJ Freeman; memorias manifestadas en el cuerpo, como el desprendimiento ansioso de los ojos de las cavidades oculares , acompañado del cacofónico traqueteo interno de la desesperación incontenible que se produce cuando llegar a fin de mes no parece factible, cuando los escombros pulverizados parecen estar demasiado cerca, demasiado familiares, y se aproxima el trastorno post-traumático financiero. Es cuando los que parecían ser “avances” orientados a la movilidad social, son sacudidos instantáneamente y la desestabilización ocasiona un impacto imprevisto que sacude fuertemente las bases financieras de la vida. De repente todo hace click. La fragilidad de clase es, según Freeman, lo que se espera de las personas marginalizadas o en situación de pobreza, que deben asumir la mayor parte del trauma como un medio para apoyar y fortalecer una jerarquía ya informada por la supremacía blanca.7 Es la forma en la cual el progreso es representado como estrategia militarista de apagamiento y silenciamiento de los sectores más afectados por el diseño político de dominación racial, etno-cis-centrada y neurotípica.

La fragilidad de clase es, según Freeman, lo que se espera de las personas marginalizadas o en situación de pobreza, que deben asumir la mayor parte del trauma como un medio para apoyar y fortalecer una jerarquía ya informada por la supremacía blanca.

Estar en una relación frágil en clases es estar en el precario margen de resistencia desde el cual el poder adquisitivo no puede afrontar materialmente ni, en consecuencia, emocionalmente, eventos que tienen el potencial de movilizar infraestructuras de un alcance tectónico. La agencia resulta, como mínimo, cuestionada, en quienes habitamos cuerpos subalternos en el marco de la matriz colonial de escasez y subjetivación. El estatus es otorgado en proximidad y asimilación al proyecto civilizatorio.

Una escena imagética, que describe con cruda sensibilidad el alcance de la fragilidad de clase, en el film Parasite de Bong Joon-ho, es el momento en el cual la lluvia y la posterior inundación establecen, para la familia Kim, la división jerárquica de la sociedad entre las clases sociales. El contraste de las clases sociales de elite y las clases del descenso, es representado por los encuadres del film, enfatizando en las escaleras que nunca parecen terminar de bajar, solo para encontrar luego que las fuerzas naturales pueden arrasar con infraestructuras construidas para la supervivencia: la inundación del semisótano con acceso limitado a luz solar que habitaban. En contraste, la lluvia para la acomodada familia Park era un inconveniente, en tanto era una pérdida de tiempo, ya que impedía que pudieran pasar un feriado en familia al aire libre. En tanto la familia Kim debe mojar sus pies para bajar por las escaleras, tomar transportes públicos precarios y exponerse a la brutalidad de las condiciones climáticas que pudiesen ocasionar enfermedades posteriores, para la familia Park, esto es amortiguado perfectamente por el confort de un automóvil con vidrios polarizados, que los transporta de vuelta a su hogar.

Una escena imagética, que describe con cruda sensibilidad el alcance de la fragilidad de clase, en el film Parasite de Bong Joon-ho, es el momento en el cual la lluvia y la posterior inundación establecen, para la familia Kim, la división jerárquica de la sociedad entre las clases sociales.

Para ambas familias, la pérdida de tiempo se establece de distintas maneras. Lo que para las elites es la pérdida de tiempo de ocio, para las clases fragilizadas es la pérdida de tiempo en base a la infraestructura, ya que su casa no puede albergarlos, todo su sistema debe adaptarse a la emergencia. ¿Cuánto tiempo tardarían en reparar los daños ocasionados por el impacto ambiental, y al mismo tiempo, sostener el engranaje básico de alimentación, salud, vestimenta, con un sueldo aproximado al mínimo, para cuatro personas?

El dinero, lo que compra es tiempo; lo que es, de acuerdo a una parte de la literatura financiera, el activo más valioso. El tiempo y la administración del mismo es lo que separa a las clases trabajadoras de la clase capitalista, de las clases directivas y de las elites. Las temporalidades están enmarcadas parcialmente por las condiciones de existencia y las posibilidades de movilidad entre las mismas. Si lo pensamos, lo que podría distinguir un servicio de salud público de un servicio de salud privatizado, quizás más que la solución a determinados problemas de salud, es ahorrarse las horas haciendo fila,8 tener la elección de acceder a procedimientos médicos privatizados que podrían cubrirse con seguro estatal, y en un país del sur global, quizás, a las cualidades arquitectónicas del espacio que comunican confort, la atención e incluso la privacidad en el manejo de datos.

Compartimentar el tiempo: recurrir a múltiples oficinas y locaciones para acceder a trámites burocráticos, son problemas de quienes no pueden pagar a otras personas para que empleen su tiempo en organizar operaciones facilitadas por servicios de gubernamentales. Los puntos de entrada a estos servicios generan la percepción que el gobierno es ineficaz: en un escenario previo al confinamiento pandémico, ni siquiera se pensaba en interfases accesibles y amigables con personas que entraban en contacto con primera vez con servicios gubernamentales mediante canales digitales, o que se necesitaría acceso a planes de internet que incluyan mejor cobertura para servicios distintos a Facebook o WhatsApp.

En un escenario previo al confinamiento pandémico, ni siquiera se pensaba en interfases accesibles y amigables con personas que entraban en contacto con primera vez con servicios gubernamentales mediante canales digitales, o que se necesitaría acceso a planes de internet que incluyan mejor cobertura para servicios distintos a Facebook o WhatsApp.

Las políticas macroeconómicas inevitablemente impactan en la forma en la cual se accede a servicios y se toman decisiones diarias. Cuanto más une se aproxime a la franja de un ingreso económico vulnerable, mayor sería el impacto del diseño gubernamental que informa las finanzas personales y márgenes de agenciamiento.

Movilidades

Esta especulación, inevitablemente me hace reflexionar sobre las condiciones de desarrollo de la vida, en el sur, en el caso de Paraguay. Teniendo en cuenta los informes de PNUD, en el 2018 la población vulnerable y en situación de pobreza constituía el 70,6 % de la población del país, con ingresos entre los 240 dólares y 460 dólares, mientras que la clase media constituye un 28% de la población, con ingresos promedio de 1000 dólares, y la clase de ingresos altos, un 1% con ingresos superiores a los 5000 dólares.9

Paraguay es un país del sur global que, debido a los efectos de una política colonial necropolítica de Estado, ha expuesto a sus habitantes a la precariedad infraestructural en materia de salud, educación, vivienda e (in)seguridad alimentaria. En el año 2020, antes de que la pandemia azotara el mercado mundial, el Foro Económico Mundial proporcionó un informe en el que se analizaba la movilidad social en diferentes países del mundo. A nivel regional. Paraguay se encuentra al final de la lista, con un índice de 45,5.10

Como condición prioritaria para beneficiarse de la movilidad social y romper ciclos de transmisión intergeneracional de pobreza, es fundamental el acceso a las oportunidades de educación, acceso a la información y oportunidades de empleo que generen ingresos regulares por un determinado periodo. En cuanto al acceso al empleo, Paraguay actualmente es uno de los países de la región con una de las tasas de empleo informal más altas del continente con un 69,9%.11

Si entrelazamos estos datos con investigaciones sobre personas trans en un escenario pandémico, las cifras amplían la comprensión sobre algunas cuestiones. Durante la pandemia, la crisis habitacional preexistente en las poblaciones de personas trans significó un aumento sustancial de relocalizaciones de un 67%.12 Esto evidencia cómo la inestabilidad económica generada ha impactado sustancialmente a grupos que no se encuentran amparados por un colchón financiero o por la adquisición de riquezas intergeneracionales. Y esto se amplifica en la fragilidad de sistemas de precarización interidentitarios. Un alto índice de inseguridad habitacional entre la población trans ha estado vinculado tradicionalmente a los desplazamientos forzados ocasionados por la separación de las unidades familiares y la precarización en bases infraestructurales. ¿Cómo puede construirse un historial crediticio, entonces?

Durante la pandemia, la crisis habitacional preexistente en las poblaciones de personas trans significó un aumento sustancial de relocalizaciones de un 67%.

Actualmente, en Asunción y el área metropolitana, el acceso a vivienda está orientado prioritariamente a los sectores con registros socioeconómicos de clase media y alta.13 En conversación con una asesora del Banco Familiar, uno de los bancos locales con los requisitos más flexibles para la apertura de cuentas, ella describía que los requisitos para la aprobación de créditos otorgados para la primera vivienda (AFD) priorizan antigüedad laboral, ingresos superiores a cuatro salarios mínimos, que pueden ser de personas individuales o de unidades familiares. Cuando le pregunté que consideraban como unidades familiares, me respondió que se refería a conformaciones maritales heterosexuales.

Este dato podría ser semióticamente operativo para pensar en una categoría de lo habitable, en la conformación socioeconómica del valor y la circulación espacial lejos del teclado. ¿Qué cuerpos aparecen vinculados a las nociones de centralidad, y cuáles desaparecen de ella?

Paralelamente, para los sectores acomodados las dinámicas de baja presión tributaria e inflación en comparación a otros países del Cono Sur, han consolidado en los últimos años a Paraguay como un terreno fértil para inversiones internacionales, ya que ofrecen un alto índice de retorno en dividendos, el segundo mayor de Latinoamérica y décimo a nivel mundial en bienes raíces. Para la narrativa hegemónica de aliento a la inversión extranjera,14 esto brinda ventajas especiales para la integración de sociedades anónimas y apertura de cuentas bancarias a extranjeros.15

Sin embargo, la posesión de tierras no es la única forma de distribución asimétrica del poder. Esta se puede configurar en subjetividades y trayectorias; ya McKenzie Wark16 decía que esto ocurre en torno a la distribución de información. Tradicionalmente se ha instalado la idea de que la educación universitaria puede garantizar, de alguna forma, mejores oportunidades. Pero actualmente el acceso en Paraguay para personas trans a la educación superior es de aproximadamente 5%; esto sin tener en cuenta el porcentaje de deserción ante la ausencia de posibilidades de homologación de documentos y debido a las microviolencias. Citando a la activista Luana López Reta,17 ¿cómo pensar en la idea de igualdad sin pensar en las diferencias entre condiciones de base?

Contratá trans

Al pensar desde localidades en el Sur, es importante subrayar los aportes de las organizaciones de base entorno a instituciones y sistemas de transferencia de conocimiento especializado que facilita el acceso al trabajo y el aporte añadido de valor.

El 28 de junio de 2021 se llevó a cabo la tercera edición de la capacitación en línea Contratá Trans, en el marco del Día del Activismo por la Diversidad Sexual en Argentina, una capacitación gratuita en línea impulsada por Impacto Digital, la Mocha Celis, Naciones Unidas y la Embajada del Reino de los Países Bajos. El evento reunió a representantes de colectivos trans de Perú, México, Panamá, Paraguay, Colombia, El Salvador y España.

Contratá trans tiene como objetivo promover y colaborar en la formación para la inserción laboral en cupos trans-específicos en Iberoamérica, ofreciendo un espacio informativo a través de la polifonía de las voces de representantes regionales, que entrelazan saberes colectivos y desmantelan prejuicios cisheteropatriarcales anclados en la cultura corporativa,creando estructuras afirmativas para el desarrollo profesional. En su página web, facilitan a personas trans postular su CV, y al mismo tiempo, ofrecen una carta laboral de profesionales trans18 a corporaciones y/o empleadores que busquen integrar y diversificar su staff, en clave de priorización biopolítica.

Durante el evento, educadores y activistas trans, ofrecieron perspectivas que detallaban el panorama en el cual se inserta hoy la colectividad, las cifras más significantes y la situación en los últimos años. Manu Mireles indicaba que el 55% por ciento de personas trans piensa que si se declaran trans en el trabajo puede tener un efecto negativo en su perspectiva de futuros ascensos y oportunidades.

Manu Mireles indicaba que el 55% por ciento de personas trans piensa que si se declaran trans en el trabajo puede tener un efecto negativo en su perspectiva de futuros ascensos y oportunidades.

De los comentarios que más reverberaban colectivamente durante el evento, les ponentes argumentaban que un cupo laboral cambia el futuro y la expectativa de vida, ya que ofrece posibilidades de agenciamiento. Sobre esto, la activista Luana López Reta testimoniaba entre lágrimas que, después de ver por mucho tiempo en vitrinas ropa que le hubiese gustado adquirir, a sus 54 años, por primera vez pudo hacerlo con una tarjeta de crédito, trabajando en algo distinto al sexo-servicio.

En el Sur Global, el acceso a sistemas bancarios o sistemas de billetaje electrónico para personas trans que realizan sexo-servicios, representa un desafío infraestructural. Esto se da en un complejo entramado con políticas de respetabilidad, que a menudo son argumentos que vinculan la ausencia de moral civilizatoria con la criminalización, y tácticas anti-género de inmediato apagamiento.

¿Es posible pensar en estrategias en el Sur que contemplen al sexo-servicio y ofrezcan formas de viabilizarlo y quizás, ofrecer un espacio para al acceso a sistemas bancarios a través del mismo?

Citando a Cameron Glover, sex-ed business coach, les sexo-servidores son educadores, emprendedores, y gente que merece tener su trabajo centrado, elevado y apoyado19 en discusiones de accesibilidad y construcción política de infraestructura. Es importante pensar en instancias de formación de capacidades que estén orientadas a la construcción de trayectorias profesionales sostenibles, con el fin de acceder a recursos y tomar decisiones. Para Glover, esto podría significar asegurar listas de mailing y el desarrollo de sitios web.

Un cupo laboral cambia el futuro y la expectativa de vida, ya que ofrece posibilidades de agenciamiento.

En el apogeo de la pandemia en Manizales, Colombia, Matilda González Gil, representante de la Secretaría de la Mujer, presentó un proyecto que pretendía proteger a sexo-servidoras que tradicionalmente ocupaban la calle como lugar de trabajo. Con el fin de “prestar atención y tomar acciones profundas’’,20 el proyecto ofrecía estrategias para mitigar el impacto del contagio de Covid-19, enmarcando este trabajo en plataformas para virtualizarlo, y al mismo tiempo proteger a estas trabajadoras de la violencia policial. En la región, las calles a menudo representan encuentros con la brutalidad institucional policial, que incide en prácticas transfóbicas.

El proyecto piloto generó un impacto directo en la vida de cuatro mujeres, que recibieron computadores, en conjunto con formación en herramientas tecnológicas.21 El impacto directo de este proyecto, resultó en la generación de ingresos entre $300.000 y $350.000, recursos utilizados para solventar gastos de vivienda y alimentación. A la par, otro de los objetivos ha sido brindar oportunidades de formación en herramientas que permitan habilitar el desarrollo de otros proyectos.

Des-codificar

Danne Belmont, activista del Grupo de Acción y Apoyo a Personas con Experiencia de Vida Trans, en Colombia, explica el fenómeno de la transexualización del trabajo, como condicionada por la supremacía cisgenerizante: labores específicas son dotadas de cualidades de géneros tradicionales. Por ejemplo, aquellos mercados a los cuales las personas transfemeninas tienen mayor acceso, después del trabajo sexual, como son los relacionados a las intervenciones estéticas efímeras: peluquería, decoración, manicura.

Tradicionalmente, estas han sido prescripciones laborales para subjetividades transfemeninas, que incluso se han empoderado en estos espacios. Sin embargo, queda la pregunta sobre qué podría existir para aquelles cuyas necesidades y perspectivas profesionales son distintas. Uno de los aprendizajes que llevé muy cercano a mi hace unos años, fue de la activista mexicana Ari Vera Morales, copresidenta de ILGALAC y dirigente de Almas Cautivas en México. Ella describía la resiliencia generada por los mecanismos de supervivencia intermitente en el capitalismo, como posibilidades de producir también, inserción en mercados laborales exigentes. Ella decía que a menudo, las personas trans, cuando vemos un obstáculo, nos toca recalcular la trayectoria de la ruta, lo que abre un panorama para la inversión en construcción de capacidades. “Es importante que podamos evaluar el valor fuera de estándares y formatos convencionales’’ expone Angelica Ross.22

Uno de los beneficios que podría significar la incorporación de personas trans en trabajos remotos y vinculados a las tecnologías es que, lo que se hace detrás del monitor, no interactúa directamente con el género de une, y en una nueva normatividad pandémica, las labores detrás del teclado se expanden.

Uno de los beneficios que podría significar la incorporación de personas trans en trabajos remotos y vinculados a las tecnologías es que, lo que se hace detrás del monitor, no interactúa directamente con el género de une.

TransTech Social Enterprises es una empresa basada en Chicago, EEUU, que tiene como objetivo impulsar el trabajo de personas trans que trabajen en los campos de programación como developers y deseen impulsar su trabajo a una escala mayor. Ofrecen espacios de mentoría, oficinas compartidas y apoyo comunitario. Angelica Ross, su CEO, es también activista; más recientemente fue conocida por su trabajo como actriz en Pose, interpretando a Candy Ferocity.

Angelica es abierta con respecto a su experiencia como ex sexo-servidora. Ella a menudo describe el trabajo de TransTech como una labor que parte de tomar caminos distintos a los que ella deseaba para sí misma. Si bien reconoce que el sexo-servicio ha empoderado a muchas personas, y lo seguirá haciendo, su objetivo no es erradicarlo, sino establecer alternativas, que empoderen otras capacidades. Según Angelica, el acceso es un privilegio garantizado a las personas cis, por humanización, y si bien existen estructuras que condicionan subjetivamente experiencias de vida, es posible saltar a otras líneas de tiempo.

Para ella, ha sido fundamental crear una infraestructura que contemple la complejidad de habitar vidas trans en el capitalismo. Ella describe cómo los programas de capacitación en tecnología, a menudo demandan consecutividad. ‘’Las vidas de mis hermanas trans racializadas, sus vidas eran muy desafiantes, faltarían algunos días a los programas, y eventualmente alcanzarían el umbral por el cual sería lo suficiente como para no graduarse o tener otra sensación de incompletud, fracaso’’.23 Para vidas que no se adhieren a las crono-normatividades sistémicas del capitalismo, es importante generar espacios que generen y contribuyan en redes de apoyo para lograr metas de inversión en educación.

Actualmente, shecodes.io, fundada por Matt Delac, ofrece becas de programación en lenguajes básicos desde HTML, CSS, Javascript, hasta lenguajes más complejos como React, entre otros, para mujeres y personas femeninas del sur y este global, que deseen aplicar desde un nivel introductorio, hasta un nivel que permita un puesto junior de entrada, con la posibilidad de añadir certificación oficial de LinkedIn. Es necesario, sin embargo, saber inglés, ya que las clases se instruyen en ese idioma. Lo importante de estos cursos es que son auto-guiados y ofrecen la posibilidad de aplazar fechas límites.

En un terreno zennial business, HOA TOUR, un emprendimiento artístico basado en San Pablo, fundado por la visionaria artista, pensadora y emprendedora Igi Ayedun, funciona como galería y espacio de fomento de trabajo artístico decolonial de artistas afro de Brasil con proyección internacional. Desde el comienzo de la pandemia, han generado una serie de talleres y seminarios en formación artística sobre moda, tecnología y artes visuales, con bolsas integrales (becas) para personas racializadas afro, indígenas y trans que lo necesiten. Para Ayedun, esto se traduce en ofrecer impacto directo. El impacto directo, después de todo, no es aquel que queda en el tintero de la promesa de visibilidad y difusión como estrategia de manutención, sino la generación de mejores y más cómodas condiciones de existencia en bases materiales.

Movilizar

Cuando Only Fans anunciaba que retiraría contenido erótico de su plataforma, Cameron Glover escribía: ‘’Las plataformas sociales están construidas globalmente en las espaldas de trabajadores sexuales, sin embargo estas personas son las primeras en ser descartadas cuando el momentum se construye. Aquí el asunto no es la sexualidad, sino que en este campo, sus agentes son vistos como buenos para construír reputación y capital pero no suficientemente buenos para centrar y apoyar’’.24

Esto nos hace pensar sobre el valor transaccional-instrumental que la sociedad deposita en la sexualidad y sus posibles genealogías coloniales, y cómo esta práctica imita otras lógicas de desplazamiento biopolítico, de lo que ya acontece en las calles a la luz del día, esta vez, entre las paredes digitales. En Occidente, tanto lo privado y lo público, lo masculino y lo femenino, se configuran como polos binarios de manera tradicional. También esto pasa con lo virtual y físico.25

Si bien las instituciones del ciberespacio están permeadas por una matriz colonial de cognición y subjetivación de cuerpos, es importante abrir caminos en sus potencialidades, a través de las fisuras, como una práctica política de inversión en quienes se suponía que nunca debieran haber existido, o sobrevivido. ¿Cómo ser, más allá de las lógicas normativas de lo que históricamente ha sido un cuerpo?

Si bien las instituciones del ciberespacio están permeadas por una matriz colonial de cognición y subjetivación de cuerpos, es importante abrir caminos en sus potencialidades, a través de las fisuras, como una práctica política de inversión en quienes se suponía que nunca debieran haber existido, o sobrevivido.

Quizás no todo pueda ser hecho desde internet, pero, ¿qué es lo que sí se puede? No podríamos imaginar atravesar tiempos pandémicos sin las redes sociales; sin la conectividad que la digitalidad ha proporcionado, el panorama sería muy distinto. Legacy Russell, autora de Glitch Feminism destaca las posibilidades de movilización activista que se generan en lo digital, que son particularmente relevantes en estos tiempos. ‘’Con el poder de los mundos virtuales que atravesamos, reiniciaremos y reconstruiremos estos mundos cuando ya no sean adecuados y necesiten cambiar. A lo largo de este bucle, nos comprometemos a dejar espacio para la crítica rigurosa, la retroalimentación, el juego y el placer como activismo’’.26

El futuro es nuestro; pulsarlo es escoger, una y otra vez, construyendo posibilidades de fuga alrededor del follaje.

Footnotes