#Intersecciones - Sexting: una práctica política

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Ilustración de una mujer semidesnuda frente a una computadora

Ilustración: Imagen de portada de la web acoso.online. Dominio público.

Mientras la cuarentena se prolonga más de la cuenta, cada día reinventamos nuestras formas de comunicarnos social, afectiva y hasta sexualmente. El sexting, o sexteo se presenta como una alternativa posible para experimentar nuevas formas de vincularnos en la red. Sin embargo existen riesgos concretos para quienes optan por intercambiar imágenes o video eróticos.

En GenderIt.org, charlamos con Paz Peña1 cofundadora de Acoso.Online,2 el primer sitio web en América Latina que brinda información a víctimas de violencia de género en línea.

Florencia Flores Iborra: En aislamiento la manifestación de la violencia de género en línea es cada vez mayor ¿Cuál es la situación de la región?

Paz Peña: En Acoso.Online, y a raíz de la pandemia del COVID-19, hemos detectado un aumento de casos de difusión no consentida de imágenes íntimas. Creemos que se debe al reciente crecimiento en la utilización de las tecnologías para nuestras relaciones sexuales, afectivas y eróticas. Recientemente realizamos una consulta a las organizaciones con las que trabajamos en la región, para analizar ¿qué estaba ocurriendo a propósito del confinamiento en sus países? Y nos dimos cuenta de varias cosas: una es que en general el impacto de la violencia de género en línea es aún mayor. Básicamente, porque ya todos/as estamos habitando la red. La mayoría de las personas están ahí, lo están viviendo. Por ejemplo, ha habido un aumento de casos de Zoom bombing, cuando interrumpen una reunión virtual, se lo denomina Zoom bombing porque se lo asocia a la plataforma Zoom, pero también puede ser un ataque en cualquier otra aplicación de videollamadas. Y estas interrupciones son bien clásicas: vienen cargadas con un discurso de odio. Con imágenes pornográficas, muchas veces con imágenes de pornografía infantil. Y lo que nosotros notamos con esta consulta a las instituciones aliadas de Acoso.Online es que este tipo de violencias habían aumentado en Latinoamérica y eran particularmente fuertes en todas las reuniones públicas que hacían las feministas a través de las teleconferencias. En Brasil hubo muchos casos de este tipo. De hecho, incluso la BBC Brasil hizo una cobertura mediática de cómo la feministas negras, estaban recibiendo ataques muy particulares de Zoom bombing poniendo imágenes de Hitler, esvásticas, etcétera, En Chile ha ocurrido lo propio. También tuvimos varios casos de Zoom bombing en México. Entonces nos llamó mucho la atención esta violencia contenida en internet y que explotó junto con la crisis sanitaria. Otra cosa que las activistas que nos contactaban nos decían es que durante la cuarentena hubo un especial incremento de difusión no consentida de imágenes íntimas. Muchos de ellos arraigados a parejas o exparejas de las personas, pero también muchos realizados por terceros. Personas que recibieron una imagen que alguien les reenvió y que ellos la hicieron circular. Por lo tanto, lo que hemos visto es que el escenario durante el confinamiento, es particularmente interesante para observar el caso de la violencia de género en línea. 

En Acoso.Online, y a raíz de la pandemia del COVID-19, hemos detectado un aumento de casos de difusión no consentida de imágenes íntimas. Creemos que se debe al reciente crecimiento en la utilización de las tecnologías para nuestras relaciones sexuales, afectivas y eróticas.

Sin embargo, no se trata de una problemática exclusiva de internet. El crecimiento de los ataques también se manifiesta en el espacio analógico. Hoy en día las estadísticas de casi todos los países de Latinoamérica muestran un aumento significativo de los feminicidios durante el confinamiento. Es realmente impresionante. Lo que nos hace pensar efectivamente en que, y como muchas feministas lo han dicho desde el principio, acá hay varias pandemias y una pandemia se llama justamente la misoginia, la violencia contra la mujer y hoy día las mujeres tienen que convivir con eso. Nosotros le echamos un ojo justamente a todos los esfuerzos de los distintos Estados en la región, y notamos un interés particular de proveer mayores canales de comunicación con las víctimas de violencia doméstica en el contexto del COVID-19. Y entonces vimos que en todo este tipo de canales que están tratando de reforzar para que las mujeres víctimas puedan tener mayor facilidad, mayor anonimato para denunciar, porque el agravante de esta situación, además, es que en general están compartiendo las 24 horas del día con el agresor. Y vemos con preocupación que los Estados tienden a generar respuestas con la habilitación de un número de WhatsApp especial de violencia de género. Ese fue el caso de Brasil, que además habilitaron una app particular para que las víctimas pudieran denunciar a su agresor. Y esto en sí mismo, también puede ser un poco problemático. Porque, efectivamente, cuando la violencia doméstica se ejerce a través de los medios electrónicos, muchas veces esos medios: el computador, el celular están siendo controlados por el agresor. Entonces, no es tan fácil, pensar que porque yo hice una app o porque puse el WhatsApp, las chicas víctimas de violencia de género van a poder ser libres de hacer una denuncia. Esto en parte significa no comprender la problemática de las violencias y mucho menos su complejidad. O sea, nosotros celebramos que los Estados multipliquen las respuestas a eliminar el ejercicio de la violencia machista. Pero ojo, a veces nos encandilamos por la idea de las nuevas tecnologías y las nuevas tecnologías son igualmente problemáticas en la violencia doméstica.

FFI: ¿Cuáles son los principales errores que cometemos a la hora de compartir imágenes o videos que luego se publican sin nuestro consentimiento?

PP: Yo no hablaría de error. A lo que debemos aspirar es a que se genere una cultura de solicitar autorización para subir material a las redes sociales, a internet. Y creo en este sentido que lo primero que hay que decir es que si tú subes algo, una imagen, un video de forma no autorizada, el error no es de la persona que te envió el material. El error es tuyo por subir contenido sin autorización. Dicho esto, efectivamente creo que hoy en día, cuando practicamos sexting (que es una forma de manifestación sexual, de expresión sexual y erótica que forma parte de nuestros derechos humanos como personas), una de las cosas que quizás no hablamos y creo que es importante tenerlo en cuenta es justamente ser claras con respecto a las reglas. Y esta es una conversación probablemente que una puede extrapolarse a las relaciones sexuales en general. Y lo menciono a propósito de la discusión del consentimiento que, a propósito del acoso sexual en general, ha sido tan candente en los últimos años, especialmente en el feminismo. En los feminismos más jóvenes. El acoso sexual en las universidades. El acoso sexual en el ambiente de trabajo, etcétera. Entonces me parece que ahí también se inscribe esa discusión con respecto al sexting. ¿Estamos acostumbradas a hablar sobre las reglas del sexting? Cuando le enviamos imágenes o videos a nuestra pareja o a una persona cualquiera, que no necesariamente sea una pareja romántica. ¿Estamos poniendo condiciones? ¿O apelamos a la buena voluntad de quien recibe el material? O simplemente no hablamos del tema y en ese caso ¿qué regla prevalece? Me parece que todas estas discusiones que ocurren en una relación sexual común y corriente se extrapolan también a lo que está ocurriendo con el sexting. Entonces, generalmente mi primera recomendación siempre es que las chicas que hacen sexting sean súper explícitas con sus reglas. En Acoso.Online apelamos a la idea de Son mis fotos, son mis reglas. Por ello, la primera recomendación a las chicas es que ellas decidan cuáles van a ser las reglas de la fotografía, cuáles van a ser las condiciones de la difusión, cuál va a ser la plataforma que van a usar y demás. 

¿Estamos acostumbradas a hablar sobre las reglas del sexting?

En general, en el caso de difusión no consentida de imágenes íntimas y otro tipo de ataques, sin lugar a dudas, la plataformas donde más violencia existe son las redes sociales. Básicamente porque son las más populares. Muchas de nuestras relaciones sociales pasan por ahí, no solamente románticas, sino también de amistad, de trabajo, etcétera. Y estoy hablando particularmente de Facebook, Twitter e Instagram. 

Además, y en el caso de lo que nosotros sabemos de Latinoamérica, nos dimos cuenta también que se habían retomado antiguas formas de ataque que estuvieron un poco olvidadas en algún tiempo, y que tienen que ver con el uso del correo electrónico. Durante el aislamiento hubo, hay ataques a través del correo electrónico. Por ejemplo, una difusión no consentida de imágenes íntimas puede ir acompañada de una extorsión. Y eso generalmente se hace a través del correo electrónico.

FFI: ¿Qué rol ocupa el placer en todo esto?

PP: En general todo nuestro trabajo en el activismo feminista está muy centrado en la razón y no necesariamente hablamos y pensamos en el deseo, en el placer. Sin embargo yo creo que en el mundo electrónico y en particular de internet, es una herramienta fundamental para la expresión sexual de las personas. Y creo que la expresión sexual es tan importante. No solamente el sexting, sino también en las manifestaciones de autoexploración, de autorreconocimiento. Y eso es vital, sobre todo para las comunidades más marginadas. ¡Cuántas cuentas hay en internet de mujeres gordas que se autoreconocen como gordas! Se ponen como sujeto de deseo, haciendo totalmente caso omiso a esta idea mainstream de cómo tiene que ser la belleza del cuerpo. Y eso le llega a miles de personas. Y esa es una forma de autorreconocimiento de tu cuerpo, de tu propio deseo, de tu propia sexualidad, de tu propia orientación sexual. A mí me parece fundamental y creo que internet en esto ha sido explosivo. Y por eso en Acoso.Online tenemos esa mirada y decimos las tecnologías son muy bacán, pero no solo para el teletrabajo, para la productividad del capitalismo. Para nosotros es mucho más interesante justamente todo lo que no es productivo y que están en ese ámbito del deseo, del autorreconocimiento, del placer. En ese sentido, yo creo que la cosa más revolucionaria que puedan hacer las mujeres en particular es seguir experimentando con las tecnologías. No solamente como usuarias, sino también como productoras de tecnología, como productoras de contenidos que exploren las potencialidades del buen vivir. Y si bien es cierto que hoy en día recibimos muchas agresiones misóginas y ataques de violencia de género, en el fondo son los mismos que recibimos en el mundo offline, solamente cambia como la plataforma. Finalmente esas agresiones buscan acallarnos y el movimiento que tiene que hacerse es el contrario, es disputar ese espacio, disputarlo hasta morir, porque es la única forma de conquistar lugares. Si el ataque de violencia de género nos acalla, en el fondo logra su cometido que las mujeres sigamos siendo las subordinadas.

...yo creo que la cosa más revolucionaria que puedan hacer las mujeres es seguir experimentando con las tecnologías. No solamente como usuarias, sino también como productoras de tecnología, como productoras de contenidos que exploren las potencialidades del buen vivir.


Varias son las recomendaciones que hacen desde Acoso.Online para superar un ataque de difusión sin consentimiento de imágenes o videos íntimos. Reportar el caso en las plataformas de internet. Conocer las leyes que pueden ayudarte. Denunciar ante la justicia. Resistir y tomar el control sobre la tecnología. Abrir un diálogo con la comunidad.

Nuestra autonomía y la de nuestros cuerpos también se disputa en la red. Los movimientos feministas del mundo analógico o en línea disputan espacios de poder. Nuestros cuerpos también se manifiestan desde el placer, y el deseo. Un territorio político que debe conquistar el mundo digital.


Si te interesó este artículo no dejes de escuchar Intersecciones, el podcast tecnopolítico de GenderIT.org. Un espacio sonoro donde se cruzan los efectos de la pandemia en los derechos digitales, desde una perspectiva feminista.

  • 1. Paz Peña es periodista. Consultora en derechos humanos, género y tecnología. Cofundadora y coordinadora de Acoso.Online.
  • 2. Acoso.Online es un proyecto independiente, sin afiliación institucional que cuenta con patrocinadores en la región de América Latina. Las organizaciones que sistematizaron los contenidos legales y judiciales en cada país son: Fundación Datos Protegidos (Chile). Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) (Argentina). InternetLab (Brasil). Hiperderecho (Perú). Acceso Libre (Venezuela). Ipandetec (Panamá, Guatemala, El Salvador y Honduras). Son Tus Datos (México). Fundación Datos Protegidos Bolivia (Bolivia). No! to Online Abuse and Harassment (NOAH), (Barbados). Fundación Karisma (Colombia. TEDIC (Paraguay).