Nuestras tareas no caben en sus métricas: por otra forma de contar a las mujeres en Wikipedia

Hace ya casi una década que una investigación revolvió el tranquilo mundo de quienes editaban Wikipedia con una revelación: hay una brecha de género entre quienes editan Wikipedia. Las estimaciones calculaban que entre un 15% y un 10% de quienes editan son mujeres.

Números más, números menos, en términos estadísticos la situación se ha mantenido en el mismo nivel desde aquel primer momento, a pesar de diversos compromisos asumidos por la Fundación Wikimedia (que brinda soporte a Wikipedia y todos los proyectos asociados). 

Pero, ¿estamos las mujeres del movimiento Wikimedia en la misma situación que hace unos años? ¿Qué cambió y qué queda aún por hacer? A lo largo de este artículo y los dos que le siguen, mi propuesta es invitarnos a pensar cuánto hemos avanzado las mujeres en Wikipedia y cómo podemos seguir ocupando espacios para generar un ambiente inclusivo que nos permita ser cada vez más.

Pero, ¿estamos las mujeres del movimiento Wikimedia en la misma situación que hace unos años? ¿Qué cambió y qué queda aún por hacer?

Cuando el árbol no es el bosque

Hace unas semanas, un periódico español se preguntaba: “¿Por qué la Wikipedia sigue siendo territorio de hombres?”. El artículo comentaba una investigación reciente publicada este año por la Universidad Abierta de Cataluña (UOC) elaborada con datos de 2017.

La investigación tomó solamente variables medibles por software, como los fichas de usuario/a y las categorías de clasificación de los artículos, para determinar la baja participación de las mujeres en Wikipedia. Sin embargo, este tipo de investigaciones suelen sacar una foto con lo que se puede medir exclusivamente en la plataforma. Esto ignora el rol que las mujeres juegan en otros espacios de la comunidad y del movimiento Wikimedia, y no refleja la diversidad del mismo.

Por ejemplo, el reporte sobre la comunidad elaborado en 2018 por la Fundación Wikimedia mostraba que las mujeres tenían casi un 35% de participación en actividades del movimiento y un 24% en el universo de los capítulos afiliados.

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Gráfico de barras que muestra la distribución por género de las personas que participan en comunidades Wikimedia, donde se observa que las mujeres alcanzan su mayor participación (35%) como organizadoras de programas. Cuadro de EGalvez (WMF) bajo una licencia CC BY-SA 4.0, traducido al español bajo la misma licencia.

Esto no quiere decir que estos números sean necesariamente buenos, o que haya que acallar las críticas alrededor de la participación de las mujeres en Wikipedia. Pero el problema de estas fotos basadas en lo que dice la plataforma es que ayuda a reforzar estereotipos de género e invisibiliza el trabajo de las mujeres que ya estamos en el movimiento.

El movimiento del software libre lo resumía en aquella frase de Linus Torvalds: “show me the code”, con la idea de que la única forma de participación relevante en el mundo del software libre era a través de la escritura del código. Tomar datos que provienen exclusivamente del software (de la plataforma de Wikipedia) cristaliza la idea de que las únicas contribuciones que cuentan son las ediciones, las que se hacen en línea. Se ignora de esta forma que en la aventura de construir conocimiento colaborativo hay muchas otras tareas igual de relevantes.

Tomar datos que provienen exclusivamente del software (de la plataforma de Wikipedia) cristaliza la idea de que las únicas contribuciones que cuentan son las ediciones, las que se hacen en línea. Se ignora de esta forma que en la aventura de construir conocimiento colaborativo hay muchas otras tareas igual de relevantes.

Organizarse es la tarea

En efecto, no alcanza con estar en la plataforma y editar. Y eso fue lo que rápidamente muchas mujeres en el movimiento se dieron cuenta cuando analizaron el fenómeno de la brecha de género. Había que organizarse, establecer alianzas e invitar y enseñar a otras mujeres e identidades a editar. A eso responde ese 35% de mujeres en la categoría de “organizadores de programas” y el 26% de “organizaciones afiliadas”.

Estas mujeres son las que han organizado Wikiproyectos y organizaciones como Art+Feminism, WikiWomenInRed, 500 Women in Scientists, Wikidonne o Wikimujeres, por mencionar solo algunas. Son las que están detrás de las colaboraciones y redes que se tejen en grupos de Telegram para intervenir en discusiones y apoyarse mutuamente cuando algún editor o bibliotecario (usuarios con capacidades administrativas) toma decisiones arbitrarias. Ha sido el trabajo de estos grupos y del grupo de minorías y disidencias LGBTQI++ que ha conseguido un compromiso de la Fundación Wikimedia para apoyar a las personas voluntarias que se identifican dentro de la comunidad LGBTQI++. Y, de igual manera, han sido estos grupos de mujeres y minorías quienes se organizaron y consiguieron nada menos que el Código Universal de Conducta, que ayudará a cambiar muchas de las interacciones perjudiciales dentro de la plataforma.

Muchas de estas mujeres son también activas usuarias y editoras de Wikipedia, pero, ¿es justo juzgar sus contribuciones basándose solamente en el número de ediciones? ¿En si declaran o no el género en su ficha de usuario/a? (Pueden tener buenos motivos para no querer hacerlo). 

Han sido estos grupos de mujeres y minorías quienes se organizaron y consiguieron nada menos que el Código Universal de Conducta, que ayudará a cambiar muchas de las interacciones perjudiciales dentro de la plataforma.

En Wikipedia, las tareas de organizar, de establecer alianzas, de entrenar editoras, de invitar nuevas personas para que se sumen, son el equivalente de las tareas domésticas. Nadie las toma en cuenta. No son un dato. No es casual que una parte importante de las que hacemos estas tareas seamos mujeres. Pero este trabajo de construcción a pulso busca transformar la comunidad y convertirla en un espacio más inclusivo. 

Por una Wikipedia donde quepamos todas

Es útil contar con estadísticas sobre la participación real de las mujeres en la Wikipedia, y nadie quiere estadísticas infladas. De hecho, muchas de estas métricas son útiles para evaluar progresos y redoblar esfuerzos. Pero la decisión sobre qué datos valen y qué se cuenta es una decisión tan política como cualquier otra.

La forma en que estos datos encontraron su lugar en los medios de publicación tampoco es inocente. Así, por ejemplo, titularon algunos de los artículos que recogieron la investigación de la UOC: “La historia la siguen contando ellos”, “Wikipedia sigue siendo un territorio de hombres”. La idea implícita en estas construcciones verbales es la de continuidad temporal: nada ha cambiado respecto del pasado, todo sigue igual, los hombres siguen ganando, y como los esfuerzos no han valido, seguirá siendo. Ni lo intenten, chicas.

La decisión sobre qué datos valen y qué se cuenta es una decisión tan política como cualquier otra.

Por supuesto, quienes investigan sobre Wikipedia en general no controlan cómo luego los medios comunican estas investigaciones. Pero también es importante entender que los medios han encontrado cierto morbo en comunicar estos porcentajes. Las buenas noticias no son noticias, así que no hay que perder la oportunidad de publicar una nota que hable de lo mal que está la Wikipedia, como si la brecha de género o el techo de cristal no fueran fenómenos que afectan también, dicho sea de paso, a las redacciones de periódicos y a las universidades. Ya lo dijo Anna Torres: con una sociedad machista, tenemos una Wikipedia machista.

Desde que se conocieron las estadísticas sobre la brecha de género, las mujeres y las comunidades de minorías y disidencias hemos conseguido muchas victorias dentro y fuera del movimiento de Wikimedia. Lo hemos hecho navegando dentro de una comunidad y un contexto complejo, con múltiples intereses contradictorios y muchas veces sin apoyo o en franca oposición. Construir conocimiento colaborativo es mucho más que participar en una plataforma de software. Es hora de reconocer el valor de esas otras tareas.