Juntas somos más fuertes

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Grupo de chicas alienígenas diversas

Ilustración: Abril Márquez para la La Clika - Libres en línea. Creative Commons BY-NC-SA.

Generar otros modos de habitar la red son necesarios. Intervenir el espacio digital con mensajes feministas es una actitud política. En este post conocemos algunas experiencias que rescatan el humor y la risa para transformar el potencial de internet. Charlamos con Lulú Barrera1 sobre el proyecto La clika, libres en línea2 y con René Montes, identidad colectiva del Partido Interdimensional Pirata.3

Florencia Flores Iborra: Cuando nos acercamos al trabajo de Luchadoras se percibe resistencia, redes, goce, danza y risas… ¿Cuál es la decisión política de militar el feminismo desde esta perspectiva?

Lulú Barrera: Nosotras reivindicamos el goce, el placer y la alegría. Cuando Luchadoras comenzó era un momento muy difícil para México, en el que había una situación de contexto muy grave, muy violenta, que causaba también mucho dolor y desesperanza por la situación de feminicidios, desapariciones y la guerra contra el crimen organizado, que no solamente causaba impactos muy fuertes en la vida de las personas, sino también a nivel simbólico. Entonces queríamos cambiar la narrativa, contar las historias desde la fuerza, el poder propio, el poder colectivo. Y eso fue una decisión muy importante para gestar Luchadoras. Nosotras comenzamos como un programa de televisión por internet, ese lugar maravilloso donde podíamos hacer nuestra lucha y la transformación que queríamos, pero al poco tiempo de transmitir, empezamos a notar (nosotras e integrantes de nuestras comunidades feministas), que estábamos siendo objeto de violencia en la red. Entonces decidimos trabajar sobre eso, investigar las causas. Y así fue que nos dimos cuenta de que narrativamente la violencia cibernética se contaba desde un lugar muy terrible y eso definitivamente tuvo un impacto grave en la vida de algunas mujeres. En Luchadoras estamos convencidas de que esas narrativas tan tremendistas, o revictimizantes, no contribuyen a pensar que es posible lograr un cambio. Para superar la violencia digital tenemos que plantarnos frente a las tecnologías, frente a internet y las plataformas de redes sociales, con más herramientas, con más seguridad. Y así fue que apostamos a reírnos de las lógicas machistas. Y nos preguntamos, ¿cómo hablar del dolor y de la violencia sin volver a caer en esas imágenes que revictimizan? Entonces decidimos hacer La clika y decidimos crear una historia que no se regodeara en la violencia, sino en el poder colectivo. Una campaña sobre difusión de imágenes íntimas sin consentimiento que nos dota de una integralidad en nuestra acción de incidencia. La clika es el resultado de una conversación colectiva con mujeres feministas de diferentes partes del país. En ese espacio compartimos experiencias, aprendizajes, reflexiones sobre la violencia a través de las tecnologías. Y llegamos a tres conclusiones sobre las violencias en línea:

#EsVirtualyEsReal_, buscamos identificar y reconocer la gravedad y los impactos de esta violencia en la vida de las mujeres._

#NoEsTuCulpa_, creemos que es urgente combatir la culpa en la expresión sexual de las mujeres._

#JuntasSomosMásFuertes_, compartimos vías de acción para reaccionar en solidaridad con las mujeres._

Así fue que junto a La Sandía digital4 le dimos vida a La clika, libres en línea. Un proyecto multimedia, una especie de elige tu propia aventura que problematiza sobre la violencia digital y que ofrece recursos para combatirla. Nuestro objetivo es que las chicas que viven agresiones en el espacio virtual, o si están cerca de alguien que lo haya padecido, al terminar de ver La clika se sientan más seguras, más informadas y con más herramientas para saber qué hacer.

Y nos preguntamos, ¿cómo hablar del dolor y de la violencia sin volver a caer en esas imágenes que revictimizan? Entonces decidimos hacer La clika y decidimos crear una historia que no se regodeara en la violencia, sino en el poder colectivo.

FFI: ¿Cuál fue el alcance del proyecto?

LB: La clika tuvo un impacto fantástico a nivel de llegada cibernética. Más de un millón de personas la vieron y luego algo que nosotras no teníamos planeado, pero que empezó a suceder, es que llegamos más allá de la Ciudad de México, nos empezaron a buscar de diferentes Estados del país y fuimos a dar talleres y charlas, a presentar la campaña en Estados del Sur, del Centro, del Este de México y también hicimos una alianza con Girl Up5, la plataforma para mujeres jóvenes de las Naciones Unidas que tiene clubs. Hay clubes Girl Up en todo el mundo. Y los clubs de Latinoamérica sumaron a La clika y recibieron el material. Algunas chicas montaron stands en sus escuelas para hablar de esto. También fuimos a universidades a reflexionar con otras mujeres sobre el tema, a presentar la campaña. Al final, también por la estética de La clika, que es ilustrada, que es un cómic, donde hay mucho color, hay personajes y con un trazo muy amigable, creemos que también puede llegar todavía a poblaciones más jóvenes. Justamente estamos pensando cómo poder traducir la historia de Leos, la protagonista, a un formato que pueda llegar de manera más accesible a personas más jóvenes, porque la verdad es que hemos visto que la difusión de imágenes íntimas ya se da en niveles muy tempranos de educación en las escuelas secundarias. Finalmente se trata de eso, de prevenir la ciber violencia, los ciberataques. México es uno de los pocos países que tiene una estadística nacional sobre ciberacoso. En 2015, y a través del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, se comenzó a analizar la problemática en una encuesta y desde entonces año a año han perfeccionando su cuestionario. Esto nos da datos certeros sobre el problema. En el informe del 2017 los números fueron muy desalentadores: al menos 9 millones de mujeres mexicanas sufrieron violencia digital y ciberacoso. Entonces es muy claro como la violencia sexual contra las mujeres es una de las principales formas en que se nos agrede y eso sucede tanto en el espacio online como en el offline. Y por eso es muy importante comprender que la violencia digital es un continuo de la violencia que vivimos en las calles. El mismo viejo sistema en nuevas plataformas. Entonces, conocer las formas en que se representan las violencias, nos da la posibilidad de analizar los instrumentos y herramientas a través de los cuales hemos estudiado la problemática. Ahora lo único que tenemos que hacer, que no es poca cosa, es ver de qué forma se concreta, se manifiesta en el espacio cibernético, pero ya tenemos un gran conocimiento y sobre todo, hay muchas herramientas que se pueden aplicar. Por ejemplo, toda la legislación de derechos humanos internacional sobre derechos de las mujeres es perfectamente aplicable a casos de violencia cibernética y puede ser convocada en sentencias. Los jueces pueden usarla como referencia para castigarla si están en un proceso penal. Incluso las investigaciones deben hacerse con perspectiva de género. Y esa es una batalla que se está dando en México, porque por mucho tiempo las autoridades decían que no tenían herramientas para poder actuar contra la violencia digital, pero en realidad sí las hay. Entonces es muy importante enfatizar que es parte de todo un sistema. Uno de los grandes mitos es pensar que la violencia digital está flotando ahí en la nube. Como si no la pudiéramos ver, entender. Una masa informe, casi un ovni. Y la realidad es que la cometen las mismas personas que están en la calle. Las mismas personas que nos encontramos en la escuela, en las plazas públicas, en el trabajo, esas personas que crecieron bajo una mentalidad machista, que están usando las redes sociales de la misma manera a cómo viven, de una forma discriminatoria, excluyente, machista, sexista. Entonces es bien importante pensar que toda estrategia que tengamos también tiene que ser una estrategia offline y que transforme mentalidades. Por eso debemos reunir esfuerzos para detener este tipo de prácticas y empoderar a las chicas.

FFI: ¿Por qué apelar al humor?

LB: Para nosotras el humor, la diversión y la risa son mecanismos que nos permiten desarticular al machismo. Luchar en contra del poder; por ejemplo, los memes y los gif son considerados concentradores de la cultura. Son micro unidades de cultura ahí condensadas. Ahí se pueden ver todas las categorías. Incluso puede haber unos memes horribles, discriminatorios y también sexistas. Pero también hay aquellos que te permiten reír de problemáticas que de pronto son muy difíciles de abordar y reír también de la autoridad y también del opresor. Reír de los autoritarismos, entonces, es un mecanismo de desactivación muy importante. Y nosotras hacemos a veces concursos de memes feministas en nuestras redes sociales y son muy divertidos. También hemos hecho un laboratorio de creación de memes y gifs que parte justo de esa idea. Porque para que tu hagas memes y gifs no solo tienes que dominar técnicamente el instrumento de cómo hacerlo, sino partir del análisis sobre una problemática. A veces una broma o la ridiculización de una situación te hacen más evidente el problema y puede ser más fácil de entender. Entonces, para nosotras no son cosas mínimas. La risa no es una cosa secundaria. Está en el centro del hackeo al patriarcado.

La risa no es una cosa secundaria. Está en el centro del hackeo al patriarcado.

Existen varias iniciativas que recurren al humor y la risa para combatir al patriarcado. El Partido Interdimensional Pirata (PIP) es un claro ejemplo de ello. Un movimiento que apuesta a la desobediencia cibernética. A la construcción de una internet más justa.

FFI: ¿Cómo explicar la esencia del PIP?

René Montes: Somos un movimiento. A veces, un grupo. Otras, un grupúsculo. A veces somos apenas tres piratas (nunca menos). El PIP es una copia pirata. Somos un colectivo de personas y cyborgs que nos organizamos en base a relaciones de afinidad, solidaridad, cuidados mutuos y afectividad. Esto no significa que tengamos que estar de acuerdo en todo ni que pretendamos homogeneizarnos en algún “estilo pirata”. Significa, sobre todo, que desechamos las lógicas instrumentalistas y productivistas. Por sobre “los fines” o “los productos” de ciertas acciones u objetivos políticos preferimos ejercitar otras lógicas: de autocuidados, procesuales, de acompañamiento, de relacionamiento. Les piratas nos damos unos acuerdos básicos de cuidados mutuos a través de nuestros códigos para compartir, que nos guían en la convivencia cotidiana y en el reconocimiento mutuo. Nos organizamos en torno a barcas. Las barcas son grupos de afinidad sobre temas específicos relacionados con nuestros activismos. Las barcas se comunican entre sí y colaboran en distintas acciones. La barca astillero de memes es la que específicamente se encarga de memear, es decir, crear, curar y traducir imágenes con ideas simples, con la idea de que se difundan e influencien la consciencia colectiva. Difundimos estos memes a través de un canal de Telegram: The house of the rising memazo.

Otras cosas que como colectivo hacemos: Prácticas de cuidados digitales y autodefensa digital. Comunicación alternativa, comunitaria, popular. Autodeterminación & #DoItOurselves. Prácticas de cuidados mutuos y colectivos. Editoriales libres, independientes y autogestivas. Emancipación tecnológica y cognitiva… Y todo lo hacemos mal. Si quieren sumarse al PIP pueden revisar nuestra publicación ¡Quiero ser pirata!

FFI: ¿Por qué ocupan espacios como internet, Telegram, para canalizar su activismo?

RM: Elegimos el activismo interdimensional ocupando espacios porque no apoyamos la propiedad privada. Tratamos de no ocupar tanto, así caben más. Lo que ocupamos, son muchas dimensiones. Tomamos las calles, en diferentes ciudades y países (porque nosotres recogemos tradiciones de navegar océanos), compartimos otros espacios físicos, confiando en que algo de eso es nuestro encuentro. Sobre todo, nos valemos de impulsos eléctricos para reconocernos en las multidimensiones de la internet. Entre los muchos territorios del ciberespacio que habitamos está Telegram, porque todavía no resolvimos un sistema de mensajería mejor en nuestra barca para abandonar Telegram, que se llama byegram. Hasta hace poco probábamos XMPP y teníamos puentes con IRC, sistemas de chat que son la base de todas las apps. La versión de Telegram que hay en la tienda de aplicaciones Google Play Store trae espejitos de colores, pero nosotros preferimos Telegram-FOSS, que está disponible en F-Droid, que es una tienda de aplicaciones libres para Android.

FFI: ¿Qué rol ocupa el humor en su militancia? ¿Por qué usar memes?

RM: Para nuestra militancia el humor es algo cotidiano y lo hacemos a través de los memes. Y lo hacemos y leemos durante asambleas, para evitar saturarnos en las asambleas. Después, los discutimos en otras asambleas, de la barca de los memes. Como eso genera ciertas polémicas, llevamos las discusiones a otras asambleas, con sus respectivos memes. De esas asambleas, surgen nuevos memes, y responsables para hacerlos y difundirlos. Al final, colgamos un poco y copiamos memes de otros canales y los publicamos, o los cambiamos y los publicamos, para que no nos primereen con otros memes en la agenda de los memes. Eso genera cierto debate, sobre todo en el camino a la colectivización de la memética, y por eso lo llevamos a las asambleas. Nuestro programa político es directamente un meme. En algún momento pensamos que los memes podían ser la forma más adecuada de propaganda para nuestra agenda pirata. Lo que pasó después es que nos auto-distrajimos compartiendo memes de gatites (porque les gatites son lo mejor). Así descubrimos que la memética tiene su propia agenda y habíamos caído en ella.

La barca astillero de memes es la que específicamente se encarga de memear, es decir, crear, curar y traducir imágenes con ideas simples, con la idea de que se difundan e influencien la consciencia colectiva.

En un contexto social donde la mediación tecnológica de las relaciones interpersonales es la norma en cada vez más ámbitos de la vida, y la toma de decisiones automatizada es cada vez más prevalente, les usuaries de internet, trabajadores cognitivos, constituyen un sujeto político llamado cognitariado. Parafraseando el filósofo italiano Bifo Berardi, el cognitariado es el sujeto revolucionario actual y organizarnos desde la lógica de la circulación rápida de ideas en la red es lo único que va a permitir que nos enfrentemos al automaton tecnofinanciero que está destruyendo al mundo. La revolución no será likeada. La revolución no será una transmisión en vivo en una red (a) social de vigilancia. No seremos cliktivistas pero… Si no puedo memiar, esta no es nuestra revolución.

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La apropiación de internet por colectivas feministas y disidentes es una respuesta política. Intervenir la red con mensajes disruptivos es una estrategia adicional para lograr una sociedad más equitativa, más justa. La desobediencia también se manifiesta en el mundo digital, recurre a la alegría, la risa. Conquista espacios, plataformas que nos confirman que juntas somos más fuertes.

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Si te interesó este artículo no dejes de escuchar Intersecciones, el podcast tecnopolítico de GenderIT.org. Un espacio sonoro donde se cruzan los efectos de la pandemia en los derechos digitales, desde una perspectiva feminista.

Footnotes

  • 1. Activista feminista. Fundadora de Luchadoras, una colectiva mediactivista que combate los estereotipos de género y la violencia en los espacios digitales a través de la creación de contenidos para ocupar la web.
  • 2. Libres en línea es una campaña de [La Sandía digital](https://lasandiadigital.org.mx/) y [Luchadoras](https://luchadoras.mx/) como parte de [Dominemos la tecnología](https://www.takebackthetech.net/es).
  • 3. Un movimiento de personas y cyborgs que se organizan para revolucionar la red.
  • 4. La Sandía digital es una colectiva de mujeres que provienen de la producción audiovisual y del cine, de medios libres, las artes plásticas y la comunicación comunitaria. Creen en una comunicación feminista y comunitaria que visibilice las luchas y propuestas de colectivos, movimientos y comunidades alejados del debate público, en particular sobre cuestiones de equidad de género, defensa del territorio y bienes comunes, derechos humanos para la transformación social.
  • 5. La Fundación de las Naciones Unidas en 2010 fundó Girl Up. Una iniciativa para apoyar a las agencias de la ONU que se dedican a trabajar con las adolescentes. Se trata de un proyecto que promueve las habilidades, los derechos y las oportunidades de las jóvenes para convertirse en líderes. Ya que consideran que las niñas son el motor del movimiento por la igualdad de género. Más infromación: [https://spanish.girlup.org/](https://spanish.girlup.org/)