Género, diversidad e inclusión en proyectos de código abierto

En las comunidades de código abierto lo central -aparentemente- son las contribuciones: la cantidad y calidad del trabajo que se comparte. Esto las hace a primera vista mucho más horizontales, ya que se trata de comunidades de producción de pares, donde todas las personas son iguales y tienen las mismas oportunidades de contribuir. Al poder ver y estudiar el código fuente, cualquier persona con las capacidades técnicas necesarias puede -en teoría- introducir mejoras. Quienes alcanzan una mayor estima (y poder) en la comunidad, son aquellos que han contribuido en mayor medida y más significativamente al resultado colectivo. Los privilegios y el estatus ganados vendrían a ser el resultado de sus méritos. Y sus méritos son transparentes porque pueden verse en la cantidad de contribuciones realizadas y aceptadas, en el número de ediciones hechas y en la habilidad para resolver tareas. Las herramientas de seguimiento de versiones, como Git, permiten registrar y seguir con precisión las contribuciones. 

Por todo esto, las comunidades de código abierto se enorgullecen de su apertura y neutralidad. El código abierto es agnóstico con respecto a quien es quién en cada nueva contribución. El reconocimiento es otorgado en función de la relevancia y utilidad del código o del contenido creado. Parece algo totalmente separado de los cuerpos que producen el código, y de las condiciones sociales que producen esos cuerpos. Como se trata mayormente de comunidades online, el cuerpo y sus condiciones materiales de existencia parecen diluirse en la virtualidad.

El código abierto es agnóstico con respecto a quien es quién en cada nueva contribución. El reconocimiento es otorgado en función de la relevancia y utilidad del código o del contenido creado. Parece algo totalmente separado de los cuerpos que producen el código, y de las condiciones sociales que producen esos cuerpos.

Pero asumir tranquilamente, sin sentido crítico, estas afirmaciones, tiene dos grandes limitaciones:

Primero: el código abierto esconde jerarquías sociales: no hay igualdad de participación real. Las mujeres, las personas con orientaciones sexuales e identidades de género diversas, las personas racializadas y de clase trabajadora, las personas con discapacidades, no tienen las mismas oportunidades de participar, a pesar de que no hay barreras formales que explícitamente les nieguen la participación. El resultado es  que la producción de pares en las comunidades de código abierto presenta sesgos y discriminación, al menos tanto como otras formas de producción de tecnología y conocimiento. Esto desfavorece la participación y el reconocimiento igualitario de mujeres y grupos subrepresentados.

En segundo lugar: las comunidades de código abierto ocultan una gran cantidad de trabajo invisible. Especialmente, todo lo que no es trabajo con código es menos visible: recolección de datos, gestión de proyectos, testing, diseño, escritura técnica, soporte, etc.  Tal como explican las investigadoras Catherine D'Ignazio y Lauren Klein en Data Feminism: “These forms of labor, both productive and reproductive, are of course essential to the success of the project, but are not currently rendered visible, nor could they ever be easily visualized, by a scheme that considers project contributions to consist of code alone”. [“Estas formas de trabajo, tanto productivo como reproductivo, son, por supuesto, esenciales para el éxito del proyecto, pero actualmente no son visibles, ni podrían ser fácilmente visualizadas, por un esquema que considera que las contribuciones al proyecto consisten únicamente en el código”].

Por supuesto que no es lo mismo el código abierto que el código cerrado. Cuando el código está abierto y disponible, y no hay que pedir permisos adicionales, cualquier persona potencialmente puede participar, aprender, contribuir y beneficiarse del código abierto. Pero más allá de que el código no les esté explícitamente prohibido a las comunidades marginalizadas por ninguna de esas condiciones, existen otras barreras no percibidas que deben ser analizadas y erradicadas. 

Además, para las mujeres y otros grupos marginalizados, la transparencia del código y de los datos es fundamental para conocer los riesgos y sesgos que les afectan de manera desproporcionada, y así tener la oportunidad de corregir los errores y mejorar el código de acuerdo a sus necesidades específicas. 

Esas son algunas de las principales razones por las que estamos hablando de género, diversidad e inclusión en las comunidades de código abierto. El código, aunque sea abierto, no es neutral con respecto a quiénes contribuyen y para qué. ¿Qué pasa con nuestras contribuciones cuando revelamos nuestro género o sexualidad? ¿Cómo puede ser realmente de libre y de código abierto un proyecto en el que una porción significativa del trabajo es invisible y por tanto no se cuenta? ¿Podemos introducir estas consideraciones en la producción de pares de código abierto y bienes comunes digitales?

El código, aunque sea abierto, no es neutral con respecto a quiénes contribuyen y para qué.

A continuación, proponemos algunas herramientas y prácticas de equidad de género y justicia social que se pueden incorporar en proyectos de código abierto. 

Principios

Antes de explorar las herramientas para la igualdad de género y la inclusión en el código abierto, necesitamos un marco político que nos permita pensar y actuar de forma intencionada hacia la inclusión. Un punto de partida podrían ser los Principios feministas de Internet, un conjunto de 17 principios desarrollados en los encuentros feministas de #ImagineaFeministInternet promovidos por el Programa de Derechos de las Mujeres de APC desde 2014. Entre estos 17 principios, los tres primeros, Acceso, Información y Uso, están estrechamente relacionados con el uso de Internet para compartir conocimiento abierto. Además, los principios de Economía y Código Abierto promueven una economía solidaria basada en los Bienes Comunes. Además, entre los principios relacionados con Agencia, es muy relevante el principio del Consentimiento, relacionado con la capacidad de decidir cómo compartir información en línea.

Otro ejemplo es el Manifest-No, un manifiesto feminista acerca de la ética en la recopilación y uso de datos personales, que rechaza la deshumanización, la discriminación y la vigilancia en lo que consideran regímenes de datos dañinos.

Licenciamiento

Las licencias son los contratos legales detrás de los proyectos libres o de código abierto. Son herramientas fundamentales para la colaboración, y están presentes tanto en proyectos de software libre como de contenido abierto. Las licencias libres y abiertas eliminan restricciones de propiedad intelectual que obstaculizan la colaboración, pero también pueden incorporar otras restricciones para promover ciertos tipos de usos y formas de colaboración. Las licencias copyleft son un ejemplo de esto, dado que su cláusula “compartir igual” introducen una condición: que las obras derivadas sean compartidas de la misma manera. En años recientes han aparecido licencias denominadas “copyfarleft” que toman esta tradición de introducir condiciones para la reutilización orientándose hacia principios de justicia social. La Licencia de Producción de Pares desarrollada por la P2P Foundation es un ejemplo de copyfarleft. Bajo esta licencia, el uso comercial de las obras puede ser hecho solamente por actores de la economía social y cooperativa, mientras que los actores de la economía capitalista no pueden explotar comercialmente estos trabajos.

En 2019, el hacklab feminista la_bekka, de Madrid, creó un fanzine que fue licenciado con una licencia Feminista de Producción de Pares (disponible aquí: https://labekka.red/servidoras-feministas/). Se trata de una licencia de tipo copyfarleft derivada de la Licencia de Producción por Pares desarrollada por la Fundación P2P. La nueva licencia introduce por primera vez la condición de que las personas que reutilizan el contenido deben organizarse bajo principios feministas. Los términos legales de esta nueva licencia aún no están desarrollados, y su uso no está muy extendido todavía. Sin embargo, es interesante como ejemplo para iniciar la discusión: ¿cómo se relacionan los principios feministas y la construcción de los Comunes?

¿Cómo se relacionan los principios feministas y la construcción de los Comunes?

¿Podríamos pensar, por ejemplo, en licencias que requieran el reconocimiento del trabajo reproductivo o que incluso exigan una retribución para ese tipo de trabajo? ¿Cómo se podría mantener la colaboración libre y abierta bajo este supuesto? 

Estos y otros desafíos interesantes podrían plantearse en el ámbito del licenciamiento. Sin embargo, para hacer más igualitaria e inclusiva la colaboración de código abierto, no todas las herramientas se reducen a asuntos de copyright, como veremos a continuación.

Términos y condiciones de uso

La colaboración online se da normalmente en plataformas (pensemos en Wikipedia, GitHub, etc.) cuyos términos y condiciones incluyen aspectos que van más allá del copyright (y por lo tanto, del licenciamiento). Por ejemplo, la Fundación Wikimedia, como responsable de operaciones de Wikipedia y otras plataformas web, ha establecido términos y condiciones para definir cómo deben actuar las y los colaboradores que quieren contribuir con contenido en dichas plataformas.

Además de la licencia de contenidos, estos términos y condiciones incluyen otras responsabilidades de las personas que colaboran, como evitar conductas violentas y dañinas, así como sus libertades y la política de privacidad del sitio, entre otros aspectos. 

En este y otros ejemplos, vemos que la colaboración de código abierto también se enmarca en términos y condiciones de las plataformas en que tiene lugar. Y que estos términos y condiciones no son siempre ese oscuro texto legal que evitamos leer a sabiendas de que aceptamos un pacto faustiano. Por el contrario, pueden contener valiosas guías que organizan la producción de pares colaborativa, y pueden ser un primer paso para establecer normas de participación e inclusión.

La colaboración de código abierto también se enmarca en términos y condiciones de las plataformas en que tiene lugar.

Sin embargo, como la propia comunidad de Wikimedia ha aprendido, el frío texto de los términos y condiciones muchas veces es insuficiente. Para enfrentar las conductas abusivas contrarias a la colaboración y a la diversidad, se necesitan pasos más decididos, como la redacción de un código de conducta comunitario, como veremos a continuación.

“Mantras” para la colaboración

La escritura de textos legales para los términos y condiciones de uso puede ser compleja, y quizás no está al alcance de todos los proyectos open source, especialmente aquellos guiados por la comunidad y basados en el voluntariado. No obstante, las reglas pueden ser establecidas y reforzadas por el colectivo sin que se requiera un equipo de abogados. Se trata de establecer algunas normas colectivas que, al modo de “mantras”, establezcan qué cultura de la colaboración queremos crear.

En la serie de formación de Mozilla Open Leadership Training, podemos encontrar guías y ejemplos sobre cómo construir un marco inclusivo a la colaboración abierta. Podemos empezar escribiendo un README, y luego sumar otros documentos, como Guías de contribución y Códigos de conducta, incluso adoptando y adaptando otros ya escritos. Para profundizar en este tipo de acuerdos y darle un marco más preciso a la colaboración, se puede establecer un código de prácticas, que clarifica rutinas de trabajo, formas de liderazgo y métodos de toma de decisiones. Un buen ejemplo lo encontramos en la iniciativa Information Maintenance

Se trata de establecer algunas normas colectivas que, al modo de “mantras”, establezcan qué cultura de la colaboración queremos crear.

Estos quizás no sean textos de carácter legal, pero pueden ayudar a crear una cultura positiva de la contribución y la colaboración en proyectos de código abierto. Si le damos una cálida bienvenida a todas las personas que quieran participar, si les explicamos las diversas formas en que pueden contribuir, definimos cómo se trabajará y dejamos claro qué conductas esperamos y cuáles conductas son inaceptables en nuestra comunidad, estaremos estableciendo contornos claros al proceso de colaboración. Estas son herramientas clave para abrir el proyecto a una mayor diversidad de participantes y convertirlo en un espacio cómodo y seguro para todas las personas y todos los cuerpos, no importa su género, tamaño, edad, color u origen social. 

Documentación 

Además de ver el código fuente de un proyecto, es imprescindible proveer una documentación adecuada para que otras personas colaboradoras puedan contribuir. La documentación es un aspecto que hace más inclusivos a los proyectos, porque los hace replicables y reutilizables. De otro modo, solo un grupo de iniciados podrá tomar de esas fuentes para crear algo nuevo. 

Pero además, la documentación es más necesaria aún para quienes suelen quedar al margen en los proyectos de código abierto. En su guía Survival Tips for Women in Tech, la programadora Patricia Aas recomienda: “Document all your work. It’s hard to steal credit for public work” [Documenta todo tu trabajo. Es difícil robar el crédito del trabajo que es público]. Esta es una forma de contrarrestar la invisibilidad que por defecto sufren las mujeres y otras personas de grupos marginalizados. Escribir un blog o una wiki, entre otras formas de hacer público y abierto el trabajo en proceso, es una herramienta de reconocimiento y visibilidad.

La documentación, en suma, tiene una ventaja doble: democratiza los conocimientos necesarios para la participación en un proyecto open source, y hace más visibles a quienes participan. Por eso debe ser cuidadosamente practicada en aquellos proyectos que están especialmente preocupados por la inclusión. ¡Que deberían ser todos!

La documentación, en suma, tiene una ventaja doble: democratiza los conocimientos necesarios para la participación en un proyecto open source, y hace más visibles a quienes participan.

En síntesis

A pesar de estas basadas en la colaboración horizontal entre pares, las comunidades de código abierto a menudo tienen jerarquías ocultas e invisibilizan el trabajo de las mujeres y otros colectivos marginalizados. El acceso al código fuente, al contenido y el permiso para reutilizarlos son elementos potencialmente inclusivos, pero no actúan por sí solos para garantizar la inclusión y la diversidad. Pero es posible intervenir intencionalmente, utilizando herramientas que se pueden moldear para ser sensibles al género y a la diversidad. Podemos fomentar una colaboración más justa e inclusiva bajo principios feministas y de justicia social. Existen varias herramientas en las cuales estos principios puede ser “embebidos”: el licenciamiento libre, los términos y condiciones de las plataformas colaborativas, los códigos de conducta, las guías para la colaboración y la documentación, entre otras herramientas que fomentan la colaboración creativa libre, abierta, diversa y socialmente justa.

Este artículo es una versión pre-print posteriormente editada y traducida del Fossatti, M. (2020). Gender, Diversity, and Inclusion in Open Source Communities_. XRDS, 26(4), 46–48. https://dl.acm.org/doi/10.1145/3398454