Parece cierto que cuando las mujeres ocupan espacios que de alguna manera se consideran “masculinos” se exponen al acoso. Y tanto más cierto es lo que sucede en el mundo en línea donde el anonimato protege a los autores de la violencia y hace que sea increíblemente difícil hacerlos responsables. Ghausia Rashid Salam afirma:



Cualquier mujer que sea feminista y que trabaje por los derechos de la mujer experimentará un abuso constante por parte de estos hombres [misóginos] (1) .



Estas amenazas van más allá de críticas a las opiniones expuestas por mujeres blogueras, escritoras y activistas en línea. Apuntan a las propias mujeres. Un estudio de 2006 de la Universidad de Maryland sobre las salas de chat concluyó que usuarios/as de internet cuyos nombres parecían femeninos recibían 25 veces más mensajes maliciosos y sexualmente explícitos que los varones (2). En algunos casos, se crean imágenes y juegos invitando a la violencia contra las mujeres (3). Por experiencia propia, Twitter es un sitio donde los/as usuarios/as pueden cambiar sus biografías para invitar a la violencia, con recursos escasos o nulos (4). Jessica Valenti, del popular sitio web feminista Feministing, dice al respecto:



Lo más inquietante es que es un hecho aceptado. Si se hostiga a las mujeres en la calle, se considera inapropiado. Pero en línea el acoso sexual no sólo se tolera, sino que a menudo se elogia. |Grupos de blogs o foros donde las mujeres se unen atraen cientos de comentarios, y sus tasas de tráfico se disparan (5).



De hecho, algunas mujeres no revelan la magnitud del acoso que enfrentan porque temen fomentar más violencia en línea (6). El resultado es que las propias mujeres se llaman al silencio, abandonan los espacios o se autocensuran en previsión del vitriolo que reciben. Las mujeres pierden su oportunidad de ejercer la libertad de expresión.



Lamentablemente, gran parte de los mensajes en torno a la violencia en línea ha seguido los mismos procesos de pensamiento de los mensajes dirigidos a las mujeres relacionados con la violencia sexual. Se habla mucho de “protegerse” y de “mantener la seguridad en línea” en lugar de “no acosar a las blogueras”, con unas pocas excepciones. Se anima a las mujeres a que ejerzan la máxima seguridad en sus interacciones y mensajes, a proteger con contraseñas sus perfiles. Sin embargo, el verdadero problema es que todo esto no está dirigido a los que crean la violencia en línea en primer lugar, y que el peso de actuar sin temor a la violencia recae sobre las mujeres.



Una campaña que merece destacarse es ¡Dominemos la tecnología!, impulsada por la Asociación para el Progreso de las Comunicaciones. La campaña promueve mensajes proactivos y de empoderamiento para las mujeres, por ejemplo, “Yo no reenvío violencia” (7). El objetivo es difundir la voz y las historias de mujeres en los medios de comunicación y brindarles un recurso para usar las tecnologías de información y comunicación de manera segura. APC hace énfasis en que la comunicación es un derecho y no un privilegio.



Los derechos a la información y la comunicación son condiciones esenciales para que las mujeres ejerzan plenamente sus derechos civiles y políticos como ciudadanas; en particular, su derecho a organizarse, a crear y a participar en redes, a hacer visibles sus conocimientos e ideas y a asegurar que la legislación y las políticas públicas en todos los ámbitos pertinentes ejerzan la justicia de género. Los derechos a la comunicación incluyen no sólo la libertad de opinión y de expresión, sino que también abarcan áreas tales como el derecho a la información, la privacidad, la gobernanza democrática, la participación en la cultura, la lengua, la creatividad, la educación, la reunión pacífica y la autodeterminación (8).



Diferentes mujeres reaccionan ante el acoso en línea de distintas maneras. Es esencial que respetemos las decisiones de las mujeres de retirarse del espacio en línea, sobre todo cuando existen amenazas de violencia física fuera de línea. Sin embargo, esto no significa que todas las mujeres deban apelar al silencio. A continuación ofrezco dos ejemplos de estrategias que fueron efectivas en mi propio activismo contra la violencia hacia las mujeres en línea.



En primer lugar me refiero a mi propia experiencia de haber sido acosada. En agosto de 2012 escribí un artículo sobre Cumtree.co.za, en donde calificaba al sitio de citas en línea como sexista e instigador de la violencia contra las mujeres. Poco después de la publicación del artículo comencé a recibir numerosos tuits en referencia a mi estado civil, mi sexualidad y mis preferencias sexuales. Cuando respondí con lógica y pensamiento crítico, el gerente de medios sociales de Cumtree llevó la respuesta al siguiente nivel y cambió su biografía en Twitter a “@Jen_Thorpe odia usar sostén (sic). Ponte en contacto con ella y hazle saber lo que quieres hacer con ella…” Es claro que pasaron de insultarme a incitar a la violencia en mi contra.



Afortunadamente sus usuarios/as tuvieron más sentido que ellos. Lo que terminó dando la vuelta a esta experiencia de acoso en línea fue el hecho de que yo usé la plataforma que ellos habían elegido para generarles publicidad negativa. Hice retuits con todos los insultos que ellos publicaban y terminé por lograr el apoyo de muchos/as usuarios/as que pronto comenzaron a decirle a Cumtree que lo que estaban haciendo era no sólo ignorante, sexista y aburrido, sino también una violación de mis derechos. En apenas unas horas Cumtree retiró sus comentarios y su cuenta de Twitter. La respuesta recibida de otros/as usuarios/as de Twitter no sólo me hizo sentir apoyada, sino que también resultó en la eliminación de un perfil violento del mundo en línea (9). Este ejemplo demuestra lo valioso que puede ser el apoyo de otros/as usuarios/as de internet para poner en evidencia a personalidades o perfiles violentos y asegurar que no se sientan impunes.



Lo otro que me parece importante es facilitar espacios seguros para que las mujeres puedan compartir sus historias y opiniones en línea. A tal fin he creado dos espacios de este tipo: el proyecto My First Time (Mi Primera Vez) (10) y FeministsSA.com. El proyecto My First Time invita a las mujeres a compartir sus vivencias sobre la primera vez que tuvieron experiencias significativas. Me envían las historias en forma anónima por correo electrónico y las publico en internet en el plazo de una semana. Todos los comentarios son moderados, por lo que el espacio no permite el acoso, los comentarios negativos o el trolling. Así se logra un lugar seguro para que las mujeres compartan sus experiencias y se animen a contar sus historias. Hasta diciembre de 2012 se han publicado 238 historias en el sitio, lo que demuestra el interés por contar historias de mujeres; y el sitio ha tenido más de 400.000 visitas, lo que demuestra el interés por conocer historias de mujeres.



FeministsSA.com (11) es una plataforma que tiene como objetivo ofrecer un espacio para que las mujeres participen y debatan sobre cuestiones relacionadas con el feminismo, incluyendo, pero no exclusivamente, la violencia contra las mujeres. Este espacio permite a las mujeres presentar argumentos en línea, sin temor a ser atacadas debido a sus identidades, preferencias sexuales u opiniones. De esta manera, las mujeres tienen la oportunidad de hablar sin miedo y un espacio en donde sus opiniones se reconocen como legítimas.



Básicamente, para mantener a las mujeres en los espacios de internet es necesario que hagan frente al acoso y la violencia en línea, y que sigan escribiendo. Para garantizar que esto sea una posibilidad son fundamentales los espacios seguros para participar en línea así como los recursos relativos a la seguridad en internet como los que están disponibles a través de ¡Dominemos la tecnología! Otro elemento clave es que las plataformas cuenten con una moderación racional de los comentarios para que las mujeres no sean acosadas, amenazadas u objetivadas. Muchas mujeres que escriben en línea han sufrido acoso, por lo que también es importante desarrollar políticas y legislación que permitan esa moderación y que exijan la rendición de cuentas de quienes profieren las amenazas, de la misma manera que sucede en el mundo fuera de línea.



—- fin —-



Imagen por Bytes for All de Pakistan producida en el marco de la campaña ¡Dominemos la tecnología!



Jen Thorpe

Jen es una escritora feminista e investigadora basada en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Posee un MA en Políticas de la Rhodes University y se encuentra terminando un MA en Escritura Creativa en UCT. Es editora de MyFirstTimeSA.com y FeministsSA.com. Es apasionada por los derechos de las mujeres y por ponerle fin a la violencia contra las mismas.

(1) www.takebackthetech.net/write/my-first-wont-be-my-last-cyber-rape-threat

(2) "Sexual Threats Stifle Some Female Bloggers", www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/04/29/AR2007042901555...

(3) Helen Lewis: "This is what online harassment looks like", NewStatesman, 6 de julio de 2012. www.newstatesman.com/blogs/internet/2012/07/what-online-harassment-looks

(4) Jen Thorpe: "Cum Again", feministssa.com/2012/08/20/cum-again/

(5) Jessica Valenti: "How the web became a sexist’s paradise", The Guardian, 6 de abril de 2007, www.guardian.co.uk/world/2007/apr/06/gender.blogging

(6) Helen Lewis: "This is what online harassment looks like", www.newstatesman.com/blogs/internet/2012/07/what-online-harassment-looks

(7) Para más información sobre esta campaña: www.takebackthetech.net/

(8) Derechos a la comunicación: www.takebackthetech.net/know-more/communication-rights

(9) Por más información sobre este incidente, ver Jen Thorpe, “Cum again”, FeministsSA.com, 20 de agosto de 2012, feministssa.com/2012/08/20/cum-again

(10) Disponible en myfirsttimesa.com

(11) feministssa.com

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