¿Sex símbols o lideresas políticas?

El próximo 15 de febrero se dará a conocer el resultado del Monitoreo Mundial de Medios de Comunicación que se realizó el 16 de febrero de 2005 con el fin de constatar qué tipo de información difunden los medios sobre las mujeres y cuáles son las imágenes de la mujer que se construyen a diario a través del discurso de la prensa escrita y audiovisual. Es la tercera vez que se realiza, y los resultados de los anteriores monitoreos –en 1995 y 2000- fueron poco alentadores. ¿Habrá cambiado algo?


Este monitoreo mundial se viene realizando cada cinco años desde 1995 y está organizado por la Asociación Mundial para la Comunicación Cristiana (WACC, por sus siglas en inglés -www.wacc.org.uk-), organismo internacional con sede en Londres, que cuenta con 850 miembros corporativos y personales en 115 países. Los resultados obtenidos en el día de monitoreo mundial realizado en 1995 y en 2000 no fueron muy auspiciosos: sólo el 17% y el 18% de las noticias, respectivamente, fueron protagonizadas por mujeres.


Analizar el tratamiento de la información y el tipo de protagonismo que les cupo fue también parte de este monitoreo, que tiene como objetivo cuestionar y develar los estereotipos y discursos discriminatorios hacia las mujeres que se repiten a diario en los medios, con el fin de que se tome conciencia de que es hora de reflejar el protagonismo y los intereses reales de las mujeres, como también los avances logrados por ellas en todos los campos.


Mucho se ha escrito y opinado sobre la relación entre las mujeres y los medios de comunicación. ¿Aparecen allí sólo como objetos de consumo, como efímeras sex-symbols descartables? ¿Se las representa principalmente como víctimas, como seres sin poder ni opinión propia, atadas a los roles tradicionales? ¿ O comienzan a abrirse espacios para reflejar a las mujeres como ciudadanas, ejerciendo sus derechos en todos los ámbitos y afianzando su liderazgo en temas y tareas que solían concebirse como propias de hombres?


El monitoreo de los medios de comunicación con el fin de constatar la discriminación hacia las mujeres en el manejo de la información y de las imágenes fue siempre una necesidad expresada por el movimiento de mujeres y feminista, cansado de los estereotipos que difunden los medios cotidianamente y que impiden superar una concepción del rol de las mujeres atado a funciones no reconocidas socialmente, sin poder de decisión y con pocas posibilidades de luchar por igualdad de derechos y de oportunidades.


Mujer y medios: cuestión crítica en la Plataforma de Beijing


En 1994, un año antes de la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer, se celebró en Bangkok, Tailandia, una conferencia mundial de mujeres periodistas y comunicadoras sociales convocada por la WACC, con el apoyo de Isis Internacional- Manila, y el Centro Tribuna Internacional de la Mujer, de Nueva York. Los resultados de esta conferencia, a la que asistieron 450 mujeres de todo el mundo, fueron esenciales para influir en las discusiones previas a la reunión de Beijing y plantear la necesidad de incluir un capítulo sobre mujer y medios de comunicación entre las cuestiones críticas expresadas en la Plataforma de Beijing. El cabildeo que comenzó en Bangkok convocó a muchas otras organizaciones del movimiento de mujeres y feminista y sumó esfuerzos para que se concretara la Sección J en la Plataforma de Acción de Beijing.


En esta sección, no sólo se llama a promover una imagen sin estereotipos de las mujeres en los medios, sino también a alentar la participación y el acceso de las mujeres a la expresión de sus ideas y opiniones y a la toma de decisiones en y a través de los medios y de las nuevas tecnologías de la comunicación. Si pensamos que en 1995 Internet estaba en pañales y el acceso al correo electrónico era mínimo, apreciamos aún más la visión que tuvieron estas mujeres sobre la necesidad de apropiarse también de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC), para luchar por los derechos a la comunicación de las mujeres y lograr ejercer su ciudadanía expresando también sus opiniones y tomando decisiones informadas en todo aquello que las incumbe.


Otra de las propuestas de trabajo de Bangkok fue la de implementar un día de monitoreo mundial de los medios de comunicación para constatar de manera fehaciente el tratamiento que dan los mismos a las mujeres y a la información sobre su condición, sus actividades, intereses y necesidades. Fue así como rápidamente se fijó una fecha a comienzos de 1995, cuidando que no trascendiera a la prensa, con el fin de poder realizar estas mediciones antes de la reunión de Beijing y dar a conocer allí los primeros resultados. Debido a la repercusión obtenida por este primer monitoreo, se decidió llevar adelante una segunda experiencia en 2000. Los resultados del tercero, realizado en 2005, están a punto de conocerse.


Sin desanimarse ante resultados poco alentadores


Si bien los grupos de voluntarios y voluntarias que realizaron el monitoreo en estas tres oportunidades trabajaron con mucho entusiasmo y dedicación, es cierto que los resultados encontrados han sido poco alentadores. En 1995 y 2000, apenas un 17 y un 18% de las noticias en el Día de Monitoreo Mundial, respectivamente, se centraron en las mujeres y/o sus temas de interés. Seguramente, también era lo esperado. Constatar la realidad puede ser duro, pero también es positivo tener las cifras concretas para encauzar acciones y propuestas de trabajo para transformar la situación.


En las dos oportunidades anteriores, se llevó a cabo el monitoreo mundial en 70 países, analizándose unas 15 mil noticias en prensa escrita, radial y televisiva, con algo más de 50 mil registros de datos. Pero no sólo se analizó el contenido de la información, sino también la imagen diferenciada de mujeres y hombres que transmiten los medios. Por ejemplo, mientras en los medios se constató un promedio mundial de 57% de periodistas varones y un 43% de periodistas mujeres, las personas entrevistadas pertenecían mayoritariamente al sexo masculino, en un 83%. O sea que las voces autorizadas y expertas que se escuchan o leen son principalmente de hombres, reforzando así la autoridad y supremacía del varón en el ámbito de la información y el conocimiento.


Otro dato interesante fue medir la representación de las mujeres como víctimas, ya sea de catástrofes, de violencia familiar o de crímenes. En todas las regiones del mundo se dio una misma tendencia: las mujeres eran mostradas como víctimas en un porcentaje mucho mayor a los hombres, reforzando así el estereotipo de debilidad y de falta de recursos propios para hacer frente a la adversidad y hasta para defender su propia vida.


Para coronar estos resultados, de 15.530 noticias analizadas en 1995 en todo el mundo, sólo 11 (sí, ¡11!) se refirieron a temas que concernían directamente a las mujeres. ¿Habrá cambiado el panorama 10 años después? Según algunos estudios realizados a nivel nacional sobre este tema durante estos últimos años, existirían algunos cambios importantes a partir de la mayor participación de las mujeres en el ámbito político. Al haber más ministras, diputadas, senadoras y funcionarias de gobierno, hay más mujeres en las noticias, se las escucha más, se recaban sus opiniones, etc. ¿Será cierto? El 15 de febrero tendremos una respuesta y es de esperar que el activismo de las mujeres y su participación más protagónica en la vida pública esté siendo reflejada por los medios de comunicación.


Sitios de referencia:www.wacc.org.uk y www.whomakesthenews.org

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